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domingo, 24 de mayo de 2009

CRONOLOGIA DE UNA BREVE HISTORIA DE AMOR

II

Yo quiero un poco de ti
todas las mañanas,
apenas lo suficiente
para perfumar mis sábanas
y endulzar el sabor de mi café

Quiero un beso tuyo
en plena calle,
tus manos fuertes
aprisionando mi cintura,
y ese gesto tierno de tus dedos
dibujando la comisura de mi boca

respirar el calorcillo de tu cuello
para huir de esos dias asfixiantes

-desde tu sonrisa las horas son ligeras
el sueño es un nirvana,
la noche una promesa-

Ahogarme en tus palabras
y en tus risas,
escuchar de tu boca las leyendas,
descubrir en ti todos los mundos,
encontrar todos los cielos y todos los infiernos,
sentir una nube besándome el tobillo,
mirar mis pies y descubrir
el suave contacto de tu boca

Yo quiero de ti poquito y mucho,
los dias que nos faltan,
y nunca los que quedan,
soñar con ese lago
y tus montañas,
aprehenderme en tu historia
sin invasión ni guerra

Despacio,
suavecito
como cuando me tomas de las manos
y las besas
observando como se deshacen mis murallas,
y una a una
se van abriendo puertas

Quiero el encuentro en una noche de luciérnagas,
ver el amanecer sembrada en tu cintura,
ahogar las risas en un beso interminable,
escuchar tus susurros tras la siesta

quiero saberme tuya sin premuras
ni presiones

quiero saberte mío
sin miedos ni reservas

miércoles, 11 de marzo de 2009

CRONOLOGÍA DE UNA BREVE HISTORIA DE AMOR

I

Es demasiado pronto
para confesarme perdida en el brillo de tus ojos,
ansiosa de la fuerza de tus brazos
apretando mi cintura,
sedienta de tu aliento,
mujer vencida
en una interminable cadena de palabras

Puede parecer cursi
que los nervios me traicionen
cuando camino,
lentamente,
hacia la cita,
y te imagino de pie
bajo los mismos árboles,
esperando mis pasos silenciosos

De repente es un beso el que me encuentra
antes que el sonido de tu voz,
extraviándose
en el ruido implacable
de la calle que, sonriendo,
nos contempla

Es una ardua tarea
ocultar tanta ansiedad detrás de cada risa,
controlar mis sentidos
que se fugan en busca de tu tacto,
acallar la imprudencia de mi boca,

Complicado el esfuerzo
por no delatar las emociones que provocas,
aunque las manos se humedecen con tu voz
al otro lado del teléfono
y en las noches
el sueño me abandona,
dejándome indefensa ante el pensamiento que,
incansable,
repite tu nombre
y evoca la brevedad de nuestra historia.